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Bloc de les aventures i desventures de la Carme

Filosofeando

Carme | 24 Setembre, 2006 20:41

 

Hoy ayudando a mi hija con los estudios me he encontrado con una asignatura nueva para mí, la filosofía. No he tenido ocasión de estudiarla, pero me ha sorprendido les pusieran un poema y dijeran que tenia que ver con la filosofía.

Extraídas de la película "Cielo sobre Berlín", de Win Wenders, una peli llena de metáforas y con un guión muy literario y filosófico, que trata sobre dos ángeles que vagan por Berlín en la posguerra, los seres humanos en general no pueden verles, excepto los niños y las personas puras...

La peli no he tenido ocasión de verla, pero aquí os paso el poema que nos ha dado tanto que pensar esta tarde. . 

 
Cuando el niño era niño
caminaba balanceando los brazos,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente
y que este charco fuera el mar.

Cuando el niño era niño
no sabía que era niño,
para él todo estaba vivo
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño
no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre,
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño era el tiempo de preguntas como:
"¿por qué yo soy yo y por qué no tú?
¿ Por qué estoy aquí y por qué no allí?
¿Cuando empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿A caso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo?
¿Existe de verdad el mal y hombres verdaderamente malos?
¿Cómo puede ser que yo, el que soy yo,
no seré más ese que soy?"

Cuando el niño era niño
las manzanas y el pan le bastaban como alimeneto;
y todavía es así.
Cuando el niño era niño
las bayas le caían en la mano como sólo caen las bayas;
y todavía es así.
Las nueces frescas le ponían áspera la lengua,
y todavía es así.
por encima de cada montaña anhelaba una montaña más alta
y en cada ciudad anhelaba una ciudad aún más grande,
y sigue siendo así todavía.

En la copa del árbol tiraba de las cerezas
con igual deleite que hoy;
se asustaba de los extraños
como también hoy se asusta;
esperaba las primeras nieves,
y también hoy las espera.

Cuando el niño era niño
lanzó un palo contra el árbol, como una lanza;
y hoy brilla allí todavía.
 
 
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